Puede que un lector no sepa explicarte qué falla. Puede incluso decirte que «está bien». Pero cuando algo no funciona en una novela, el lector lo nota.
Este autodiagnóstico te ayuda a detectar señales en la estructura, los personajes, el conflicto, el ritmo y la tensión antes de seguir corrigiendo a ciegas, enviarla a una editorial o publicarla.
Cuando llevas meses —o años— dentro de una historia, dejas de leer únicamente lo que está escrito. También lees lo que recuerdas, lo que pretendías contar y lo que sabes sobre tus personajes.
Tu lector no tiene esa información.
Hay escenas que funcionan por separado, pero no sabes qué cambian realmente en la historia.
Tu protagonista quiere algo, aunque su objetivo desaparece durante demasiadas páginas.
Hay conflicto, pero la novela no produce una verdadera sensación de avance.
Tus lectores de confianza dicen «me ha gustado» y poco más.
Has reescrito algunas partes tantas veces que ya no sabes si están mejor o simplemente distintas.
Hay algo que te incomoda en la novela, pero no consigues señalar exactamente qué.
Una señal de este documento no demuestra que tu novela esté mal.
Pero sí puede decirte dónde merece la pena mirar.
Si alguna de esas señales te resulta familiar, no necesitas corregir más deprisa. Necesitas saber qué merece una segunda mirada.
El autodiagnóstico: EL LECTOR LO VA A NOTAR, te ayuda a revisar tu novela con preguntas concretas antes de seguir toqueteando escenas o capítulos por intuición.
Sabes por qué ese personaje actúa así. Sabes qué ocurrió tres años antes de la primera escena. Sabes qué significa una mirada, una frase y hasta ese objeto que aparece discretamente en el capítulo cinco.
Solo dispone de lo que has dejado escrito en la página.
Por eso una novela puede resultar completamente lógica para quien la escribió y, sin embargo, provocar desconexión, lentitud, confusión o indiferencia en quien la lee. Y por eso yo lo llamo el punto ciego. (Aunque hay muchos más)
Y esa es precisamente la idea.
Te obliga a mirar tu manuscrito desde cuestiones concretas que suelen pasar desapercibidas cuando llevas demasiado tiempo dentro de él.
Te ayuda a reconocer indicios, desequilibrios y puntos que merecen una segunda mirada.
Su función es darte mejores preguntas antes de tomar decisiones sobre la novela.
No te dará una nota de aprobado o suspenso.
No corregirá tu estructura.
No te fabricará personajes.
No decidirá por ti si tu novela está preparada para enviarse a una editorial o publicarse.
Soy Jean Larser. Trabajo con escritores y manuscritos desde el asesoramiento literario, la edición y la formación en marketing editorial.
Cuando trabajas sobre novelas ajenas aparece un patrón bastante claro: muchas veces el escritor percibe que algo no funciona. antes de comprender exactamente qué está fallando.
Y ahí empieza el problema. Porque si no sabes qué mirar, puedes pasarte meses reescribiendo sin saber si estás mejorando la novela o simplemente cambiándola.
Solo puede leer la que has escrito.
Antes de enviar tu obra a una editorial, autopublicarla o volver a reescribirla por quinta vez, dedica unos minutos a comprobar qué señales puede estar dejando tu manuscrito.
EL LECTOR LO VA A NOTAR es un autodiagnóstico gratuito para ayudarte a descubrirlas.