Una guía práctica para escritores de ficción que quieren pasar de una idea a un plan de novela, organizar personajes, trama, subtramas y escenas, y empezar a escribir sabiendo hacia dónde van.
Planificar una novela no consiste en saber de antemano qué desayuna el secundario del capítulo doce.
Consiste en tomar las decisiones que pueden ahorrarte meses después… antes de escribir: qué historia estás contando, quién la sostiene, qué quiere tu protagonista, qué se interpone en su camino, qué tramas vas a manejar, desde qué punto de vista vas a contarlas y hacia dónde debería avanzar todo eso.
En este libro aprenderás cómo planificar una novela sin convertir el plan en una cárcel.
Porque el plan puede cambiar.
Lo caro es descubrir demasiado tarde que la novela también tiene que hacerlo.
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Puedes empezar una novela con una idea estupenda y escribir cincuenta páginas con la alegría de quien cree que esto marcha solo.
Hasta que deja de marchar.
Entonces aparece el famoso «¿y ahora qué?», descubres que una subtrama no lleva a ninguna parte, que un personaje importante no tiene demasiado que hacer o que para resolver el giro que acabas de imaginar tendrías que desmontar medio manuscrito.
No significa que debas saberlo absolutamente todo antes de escribir.
Significa que hay decisiones que merece la pena tomar cuando todavía puedes cambiarlas sin tener que destripar la novela entera.
La idea daba para lanzarse a escribir. El problema es que una idea no siempre contiene todavía una novela. Llegas a cierto punto y empiezas a crear acontecimientos solo para continuar.
Abres líneas, introduces personajes, planteas pequeños conflictos… y varias decenas de páginas después descubres que algunas de esas cosas han desaparecido sin dejar testamento.
Cambiar el POV, o el narrador, eliminar un personaje, rehacer las motivaciones o descubrir un giro que contradice lo anterior resulta muy entretenido… Cuando llevas 150 páginas.
Escribes y escribes. La cifra de palabras crece. Pero no tienes claro si la historia está realmente avanzando hacia algún lugar o solo estás produciendo más manuscrito que revisar después.
Existe una vieja pelea entre escritores mapa y escritores brújula.
Unos quieren conocer el camino antes de empezar. Otros prefieren descubrir la novela mientras la escriben.
Y ambos pueden escribir buenas novelas.
El problema aparece cuando convertimos una preferencia personal en una religión y empezamos con aquello de «yo necesito libertad» como si decidir quién protagoniza tu novela fuese una agresión contra la creatividad.
Planificar una novela no significa congelarla.
El propio libro insiste en algo bastante más sensato: el plan es un documento vivo. Puedes cambiarlo cuando una idea nueva mejora la historia, cuando un personaje empieza a pedir más espacio o cuando descubres una solución que no habías previsto.
Puedes hacer una planificación completa, parcial o mínima. Puedes usar una escaleta detallada, unas tarjetas, un mapa visual o cuatro decisiones esenciales que te sirvan de brújula.
Lo importante no es obedecer al esquema.
Es que el esquema te ayude a ver la novela antes de pagar con meses de escritura cada decisión equivocada.
No necesitas memorizar un sistema universal para escribir ficción porque ese sistema universal, por fortuna, no existe. Necesitas comprender qué conviene decidir, qué puedes dejar abierto y cómo convertir una idea todavía borrosa en un plan suficientemente sólido para empezar el primer borrador sin ir dando cabezazos contra las paredes.
Premisa, protagonista, objetivo, obstáculos, conflicto, punto de vista, líneas argumentales y dirección general de la historia. No para rellenar casillas, sino porque algunas decisiones condicionan todo lo que vendrá después.
No todo escritor necesita el mismo nivel de detalle. Aprenderás a distinguir entre una planificación exhaustiva, parcial o mínima y a buscar un sistema compatible con tu manera real de escribir.
Una idea puede entusiasmarte y seguir siendo insuficiente. El libro trabaja la premisa, el concepto, los personajes, los conflictos y los principales acontecimientos que permiten empezar a convertirla en una historia completa.
Un esquema permite observar qué línea argumental estás trabajando, cuánto tiempo lleva otra desaparecida y quién sostiene cada escena. Cosas bastante difíciles de ver cuando están desperdigadas entre 300 páginas.
Podrás crear una escaleta sencilla de escenas, moverlas, resumirlas, comprobar su función y agruparlas después en capítulos sin perder horas puliendo prosa que quizá termine fuera del libro.
El esquema no es un contrato firmado con sangre. Si durante la escritura aparece una solución mejor, se cambia. Una buena planificación no elimina el descubrimiento: te permite incorporarlo sin perder de vista el resto.
No necesitas saberlo todo antes de escribir. Necesitas saber lo suficiente para no escribir a ciegas.
El libro recorre la planificación desde dos lugares que muchas guías mezclan o directamente olvidan.
Por una parte, está la historia que tienes que organizar: idea, premisa, personajes, conflicto, argumento, subtramas, escenas y esquema general.
Por otra está el trabajo necesario para terminarla: tiempo, productividad, herramientas, notas, calendario y organización.
Porque una novela no solo necesita un plan narrativo.
También necesita un escritor capaz de llegar vivo hasta «Fin».
Desde una frase que contiene el germen de la historia hasta un esquema donde puedes verla escena por escena.
Eso es lo que enseño en
‘Cómo crear una novela. Planificación’.
Hay una parte de escribir novelas que resulta mucho menos vistosa que imaginar personajes, diálogos o asesinatos particularmente desagradables.
Eso también es planificar una novela.
Y cuanto antes puedas responder determinadas preguntas, más barato resulta equivocarte.
Porque cambiar tres tarjetas en una escaleta puede llevarte cinco minutos. Cambiar esas mismas decisiones después de escribir cien o ciento cincuenta páginas puede obligarte a modificar personajes, escenas anteriores, pistas, diálogos, puntos de vista y cualquier otra cosa que estuviese apoyada sobre ellas.
No significa que tengas que convertirte en un maniático del Excel.
De hecho, el libro plantea distintas maneras de trabajar: esquemas de texto, mapas mentales, diagramas, calendarios, tablas de escenas y sistemas de planificación más desarrollados como el método del copo de nieve de Randy Ingermanson.
Pero el método es secundario.
Lo importante es comprender para qué estás planificando.
Puedes ser un escritor mapa que disfruta teniendo toda la ruta delante. Puedes ser brújula y necesitar mucho espacio para descubrir. Puedes estar en ese inmenso territorio intermedio donde vive casi todo el mundo cuando deja de discutir etiquetas y se pone a escribir.
En los tres casos, el plan puede ser una hipótesis.
Una versión provisional de la novela que irás contrastando mientras escribes.
Eso cambia bastante la película.
Porque entonces planificar ya no significa quitar espontaneidad. Significa reservar la improvisación para los lugares donde puede mejorar la historia, en vez de utilizarla para resolver problemas que podrías haber previsto antes.
Y funciona también si ya has empezado.
Puedes detenerte, poner sobre el papel las escenas existentes, separar trama principal y subtramas, identificar los personajes que intervienen, localizar huecos y decidir qué necesita la parte que todavía no has escrito.
El objetivo no es tener un plan perfecto.
Es tener un plan que te permita seguir avanzando y que puedas modificar cuando la propia novela te demuestre que has encontrado algo mejor.
Con la guía ·»Como crear una novela PLANIFICACIÓN»
Aprende a pasar de una idea a un plan narrativo y de trabajo suficientemente sólido para empezar, avanzar y terminar tu novela sin convertir el esquema en una camisa de fuerza.
Si todavía no has empezado a escribir, este es probablemente el mejor momento para leerlo.
Puedes utilizarlo para pasar de la idea inicial a una premisa, definir las decisiones principales, organizar personajes y líneas argumentales y construir un esquema antes de invertir meses en un primer borrador. No necesitas tener toda la novela resuelta.
Precisamente se trata de descubrir qué necesitas resolver.
Si ya has empezado y te has quedado atascado, tampoco llegas tarde.
Puedes utilizar la planificación de manera retrospectiva: sacar las escenas que ya tienes, ordenarlas, identificar tramas y subtramas, comprobar qué personajes cumplen una función y descubrir qué huecos existen entre lo escrito y ese final que todavía intentas alcanzar.
A veces no hace falta escribir más. Hace falta mirar mejor lo que ya hay.
Si eres escritor mapa, encontrarás métodos para desarrollar el esquema con bastante profundidad.
Si eres escritor brújula, puedes utilizar solo aquello que necesites: una premisa clara, los principales conflictos, unos cuantos puntos de referencia y una dirección.
Y si haces un poco de cada cosa, enhorabuena: eres bastante normal.
El libro no exige fidelidad religiosa a un sistema.
También es para ti si ya has terminado otras novelas y estás cansado de arreglar durante la corrección problemas que podrías haber detectado mucho antes.
Planificar no sustituye la escritura, la estructura ni la corrección.
Pero puede evitar que llegues a ellas cargando decisiones improvisadas, personajes que sobran y subtramas que un día salieron a comprar tabaco y jamás regresaron.
No es otro manual que entrega una plantilla y te desea buena suerte.
Hay manuales que convierten escribir una novela en rellenar una ficha gigantesca.
Antes de empezar ya quieren que sepas el color favorito del camarero que aparece dos veces en el capítulo siete.
Y luego está el extremo contrario: «déjate llevar», «escucha a tus personajes» y «confía en la inspiración».
BLERGH… Muy bonito hasta que llevas 60.000 palabras y tus personajes, además de rebelarse, parecen haber contratado un abogado.
Este libro trabaja en otro punto.
Parte de decisiones narrativas concretas —premisa, personajes, objetivo, conflicto, puntos de vista, argumento, tramas y escenas— pero también incorpora algo que suele quedarse fuera: la planificación del propio trabajo del escritor.
Y después reúne todo eso en sistemas que puedes adaptar a tu forma de trabajar: desde un esquema general por escenas hasta el método del copo de nieve.
No tienes que usarlo todo.
Tienes que entender para qué sirve cada cosa y quedarte con aquello que mejora tu proceso.
Porque el objetivo no es tener la planificación más bonita de Instagram.
Es terminar una novela mejor y con menos agujeros que remendar después.
AHORA TOCA HACERLO.
El libro te da el método, las decisiones y distintas formas de organizarte.
Pero quizá no quieras limitarte a leer cómo se hace.
Si prefieres trabajar la planificación de tu propia novela de forma guiada, desde la idea y las decisiones principales hasta un plan utilizable durante la escritura, he preparado algo más completo.
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Llevo más de 30 años escribiendo, corrigiendo y editando profesionalmente, tanto ficción como otros géneros, y ha trabajado también en ventas, marketing y comunicación editorial.
Ese recorrido lo vas a notar en el enfoque del libro. No te hablo como alguien que contempla tu novela desde una torre de marfil.
Sino como alguien que conoce la cocina de la narración, que ha visto manuscritos fallidos, que ha trabajado con estructuras y que sabe lo que lectores, agentes y editores buscan cuando abren una historia.
En resumen: experiencia práctica, mirada editorial y vocación por enseñar a otros a construir novelas que marquen a los lectores y se vendan bien.
Muchos escritores ya han puesto el libro a prueba.
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Lectores noveles, escritores publicados y autores con experiencia han encontrado utilidad en el mismo sitio: entender mejor lo que estaban haciendo por intuición.
Cómo crear una novela. Planificación es el primero de una serie de libros breves y didácticos escritos por Jean Larser que proporcionan consejos, técnicas y estrategias para la escritura de novelas.
Este primer volumen de la serie se publicó por primera vez en 2013, y se centra (como su nombre indica) en cómo abordar la fase de planificación de una novela.
El libro defiende la necesidad de planificar, explica distintos métodos para elaborar la idea, la premisa y el esquema iniciales de una novela, y contiene recomendaciones de herramientas de software para ayudarte a organizar tu proyecto de escritura.
está escrito en un estilo sencillo, directo y jocoso. Es una lectura amena e informativa.
Es un buen libro para todo aquel que quiera estar mejor preparado para abordar la intimidante tarea de escribir una novela.
Lo cierto es que, a pesar de su sencillez y brevedad, contiene algunos consejos realmente muy buenos. Tiene ideas y técnicas muy interesantes y útiles.
Antonio Escalante, corrector.
De Universoescritura.com
Totalmente recomendable para escritores que como yo, estamos empezando a transformar nuestras ideas en primeros bocetos que suerte algún día verán la luz. Compré Planificación, Estructura y Personajes 1 a la vez, y tengo que decir que ha sido todo un acierto. En los libros, el autor explica de forma muy clara los mejores pasos a seguir para conseguir escribir una novela, demostrando gran profesionalidad y experiencia. No solo está orientado a escritores principiantes, si no también a personas que quieran mejorar su estilo y la profundidad de sus trabajos, aunque lo recomendaría sobre todo para los que estamos en el primer grupo. A mi está sirviendo de muchísima ayuda, tanto a nivel de calidad de textos como a motivarme gracias a la planificación.
Llegados aquí, quedan las preguntas que suelen aparecer cuando un escritor oye la palabra «planificación».
Algunas son razonables.
Otras proceden de años oyendo que la creatividad muere inmediatamente en cuanto alguien abre una hoja de cálculo. Vamos con ellas.
No existe una cantidad obligatoria de planificación.
Hay escritores que trabajan con esquemas muy detallados y otros que necesitan descubrir buena parte de la historia mientras escriben.
Pero incluso el escritor más brújula suele beneficiarse de tomar algunas decisiones previas: quién protagoniza la historia, qué quiere, qué problema debe resolver, desde qué punto de vista se contará o hacia dónde puede dirigirse.
El libro no intenta convertirte en escritor mapa.
Pretende ayudarte a descubrir cuánta planificación te resulta útil a ti.
Solo si cometes el error de tratar el plan como si te lo hubiera entregado Moisés grabado en piedra. Y luego está la gente que dice que Stephen King no planifica.
Un esquema es una hipótesis de trabajo.
Mientras escribes vas a conocer mejor a tus personajes, aparecerán ideas nuevas y probablemente descubrirás soluciones mejores. Entonces cambias el plan.
De hecho, tener una visión general puede darte más libertad: puedes improvisar una escena sabiendo qué otras partes de la novela puede afectar esa decisión.
Planificar no elimina la creatividad.
Evita que tengas que utilizarla exclusivamente para apagar incendios.
Sí. De hecho, una de sus utilidades más claras está precisamente ahí: ayudarte a ordenar y entender mejor una novela cuando no la has levantado desde un esquema previo.
No necesitas convertirte en otra clase de escritor.
Necesitas unas herramientas que no estorben a la que ya eres.
«Planificación» trata sobre qué conviene decidir y organizar antes y durante el proceso de escritura, cómo desarrollar el esquema y cómo organizar también el trabajo necesario para completar la novela.
«Estructura» entra en otro territorio: cómo debe funcionar narrativamente la historia, cómo se relacionan sus partes, cómo progresa el conflicto y qué sostiene el conjunto.
Se complementan.
Pero no responden a la misma pregunta.
El libro está pensado para que conozcas los principios, métodos, preguntas, herramientas y sistemas y puedas aplicarlos por tu cuenta.
El curso es el siguiente paso si lo que quieres es realizar la planificación de una novela mediante un proceso más amplio y guiado, en lugar de limitarte a estudiar el método.
Si quieres aprender y trabajar solo, empieza por el libro.
Si quieres convertir el proceso de planificación en el propio trabajo sobre tu novela, mira el curso.
Solo puede leer la que has escrito.
Antes de enviar tu obra a una editorial, autopublicarla o volver a reescribirla por quinta vez, dedica unos minutos a comprobar qué señales puede estar dejando tu manuscrito.
EL LECTOR LO VA A NOTAR es un autodiagnóstico gratuito para ayudarte a descubrirlas.